Al individuo se le puede exigir un sacrificio, nunca un compromiso: porque aunque la sociedad dé a todos seguridad y estabilidad, sólo el individuo, la persona, es capaz de una elección ética: la capacidad de cambio, la función esencial de la vida. La sociedad odoniana estaba concebida como una revolución permanente, y una revolución comienza en la mente pensante.
— Cita punzante de Ursula K LeGuin en su Celebrada Utopía Anarquista “Los desposeidos”
